No es solo la Presidencia: la derecha se consolida en el Congreso de Brasil y potencia a Bolsonaro

2026-10-05 22:58:29 - MUNDO

"El Legislativo federal está configurado para un presidente como Flávio Bolsonaro". Con ese mensaje, el actual senador y ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil celebró uno de sus objetivos: garantizar que el ascenso de su Partido Liberal (PL) se materializara también en el Congreso de Brasil.

No en vano, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro –encarcelado por su intento fallido de golpe de Estado– había hecho campaña activamente en favor de candidatos aliados al Senado, una cámara clave en su intención de otorgar una amnistía a su padre.

La apuesta le dio dividendos: en el Senado, donde el PL ya era la principal fuerza, aumentó de 15 a 28 escaños (un tercio de los 81 posibles); mientras que aseguró 121 asientos de los 513 totales en la Cámara de Diputados, frente a los 98 que posee actualmente. De esta manera, el PL tendrá la mayor representación de un solo partido en ambas cámaras desde que se promulgó la actual Constitución de Brasil en 1988.

Y es que las elecciones legislativas en Brasil han captado cada vez más la atención de los votantes, a medida que los legisladores amplían su influencia en la capital, Brasilia, especialmente mediante un mayor control del gasto federal y capacidad de presión sobre los nombramientos presidenciales.

Este ascenso del PL se ha dado a expensas de lo que se conoce como 'Centrão', un conjunto de partidos de centroderecha que tiende a ser la llave de la gobernabilidad en el Parlamento brasileño. Sus representantes suelen dar la mayoría a cualquier gobierno, sea de izquierda o derecha, a cambio de beneficios y cargos públicos.

Según la organización Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (DIAP), que divide a los diputados por su ideología y no por partidos, la derecha elevaría de 248 a 260 su número de representantes, lo que significa que daría una sólida mayoría operativa a Bolsonaro en el próximo Congreso, en caso de resultar vencedor de la segunda vuelta presidencial frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva. 

"El Legislativo en general ha tenido una mayoría conservadora, pero nunca tanto como ahora. Siempre ha sido conservadora, pero con muchos partidos de centro-derecha, por ejemplo, y ahora contará con una mayoría no solo de derecha conservadora, del mismo partido del posible futuro presidente", señaló Ana Tereza Duarte, politóloga de la Universidad Federal de Pernambuco, a France 24 en Español.

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Esto también es una baza a favor del candidato ultraderechista de cara al balotaje, teniendo en cuenta que, en la mente de los electores, puede pesar el hecho de que un cuarto mandato de Luiz Inácio Lula da Silva enfrentaría serias dificultades para llevar a cabo su agenda parlamentaria.

El Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) de Lula consiguió, de todas formas, una actuación positiva en los comicios legislativos: mantuvo sus nueve escaños en el Senado y su alianza tripartida en la de diputados eleva de 82 a 88 su número de bancas.

Para Neuriberg Dias, director del DIAP, "la gobernabilidad plantearía un desafío importante para el presidente Lula", considerando que la mayoría de derecha trabajaría para obstaculizar el avance legislativo y el funcionamiento del gobierno.

Esas dificultades ya las venía enfrentando el mandatario izquierdista en su actual gobierno. En abril, Lula se convirtió en el primer presidente brasileño en más de un siglo en ver rechazada la nominación de un candidato a la Corte Suprema, en medio de tensiones con el presidente del Senado, el centroderechista Davi Alcolumbre.

El Parlamento también ha revocado decenas de vetos de Lula desde su regreso al cargo en enero de 2023, lo que subraya la creciente influencia de los legisladores.

Su antecesor, el expresidente Jair Bolsonaro, también enfrentó obstáculos similares: el Congreso bloqueó algunas de sus iniciativas políticas más destacadas, incluidos los intentos de flexibilizar las normas de control de armas e introducir un sistema de verificación de papeletas impresas para las elecciones.

Ese panorama cambiaría sustancialmente para su hijo Flávio que, si llega a ser electo, "tendrá el apoyo más natural dentro del Congreso de los últimos 20 años", añadió Duarte.

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La consolidación del bolsonarismo se tradujo no solo en la victoria en primera vuelta de Flávio Bolsonaro o en el ascenso del Partido Liberal, sino en otros éxitos bajo el mismo apellido.

La esposa de Jair Bolsonaro, Michelle, fue la aspirante a senadora más votada del Distrito Federal, en Brasilia, mientras que uno de sus hermanos será su suplente. La ex primera dama, de 44 años, se proyecta, además, como una opción del clan familiar para las presidenciales de 2030.

Carlos Bolsonaro, de 43 años y segundo hijo del exmandatario hoy encarcelado, fue el segundo candidato al Senado con más apoyos en el estado sureño de Santa Catarina y se quedó con uno de los dos escaños en juego por esa circunscripción.

La ex primera dama de Brasil y candidata al Senado, Michelle Bolsonaro, emite su voto durante las elecciones generales en Brasilia, el 4 de octubre de 2026.

En esa línea, el menor de los varones Bolsonaro, Jair Renan, de 28 años, también fue electo diputado federal por Santa Catarina.

El único de los hijos del expresidente que no entró en la contienda fue Eduardo, quien se autoexilió en Estados Unidos en 2025, cuando era diputado.

El Partido Liberal también celebró tener a los dos diputados más votados de la historia de Brasil: los jóvenes influencers de extrema derecha Nikolas Ferreira y Lucas Pavanato, que recibieron cada uno más de tres millones de sufragios.

Ferreira, que reeligió su banca tras llegar al Congreso en 2022 con 26 años, alcanzó 3,1 millones de votos en el estado de Minas Gerais, casi el doble de lo obtenido cuatro años atrás. Pavanato, de 28 años y nacido en el seno de una familia evangélica del estado de São Paulo, cosechó poco más de 3 millones de apoyos.

Precisamente, detrás de él se ubicó Érika Hilton, una mujer transexual del izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que renovó su banca con casi 1,6 millones de votos, lo que la convirtió en la mujer más votada al Congreso en la historia de Brasil.

En São Paulo, asimismo, fracasaron dos de las apuestas de Lula para la cámara alta: las exministras de Medio Ambiente y Planeamiento, Marina Silva y Simone Tebet, que no consiguieron ninguna banca.

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Para Ana Tereza Duarte, la nueva correlación de fuerzas parlamentarias es "particularmente impresionante" en el Senado, donde, de 81 miembros, "45 son conservadores de derecha y 28 del Partido Liberal de Flávio Bolsonaro". "Y se quedan por ocho años. Entonces, leyes más progresistas difícilmente van a pasar en ese periodo", subrayó.

Esa fortaleza podría ser determinante, además, para uno de los objetivos que se trazó el joven Bolsonaro: aprobar una ley de amnistía que permita la liberación de su padre Jair, quien cumple una condena de 27 años por conspirar para dar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.

Esa normativa también permitiría liberar a cientos de manifestantes condenados por el asalto a las sedes de los poderes públicos en Brasilia, en enero de 2023, considerado por la justicia como parte de la misma trama golpista.

"Vamos a liberar a los presos políticos del 8 de enero", celebró ante la agencia AFP Lúcia Barros, una empresaria jubilada de 72 años, tras el discurso victorioso de Flávio Bolsonaro en Brasilia.

Una seguidora del Partido Liberal muestra una pancarta en rechazo al magistrado Alexandre De Moraes durante un acto de campaña de Flávio Bolsonaro en Sao Paulo el 7 de septiembre de 2026.

El bloque pro-Bolsonaro en el Senado podría incluso acercarse al umbral de 54 votos necesarios para iniciar un juicio político contra los magistrados del Supremo Tribunal Federal (STF) que condenaron a Jair Bolsonaro, como ha sugerido su hijo y candidato presidencial.

El principal apuntado es Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra el expresidente de extrema derecha. Decenas de pedidos para su destitución han sido congelados por el actual presidente del Senado, pero eso podría cambiar cuando la cámara alta renovada elija a su nuevo jefe en febrero.

"Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política", explicó a AFP Álvaro Jorge, profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas.

El próximo presidente de Brasil tiene la potestad, además, de nominar a candidatos a jueces del Supremo, cuya postulación es refrendada por el Senado.

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Con la mayoría de su lado, Flávio Bolsonaro podría conseguir designar a hasta 4 de los 11 miembros del máximo tribunal, teniendo en cuenta que durante el próximo mandato presidencial deberán jubilarse Luiz Fux (2028), Cármen Lúcia (2029) y Gilmar Mendes (2030), además de la vacante por el retiro anticipado de Luis Roberto Barroso. Así, el giro a la derecha en Brasil podría no detenerse y llegar, también, al Poder Judicial.

Con Reuters, EFE, AFP y medios

Fuente: france24.com
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