Los 10 momentos que definieron el paso de Lionel Messi por la selección argentina

2026-10-06 07:27:29 - MUNDO

El camino del héroe nunca es sencillo y el de Lionel Messi no fue la excepción. Salir del mundo ordinario, su Rosario natal, rumbo a lo extraordinario, para buscar la consagración futbolística, requirió traspasar un sinfín de desafíos.

Messi atravesó umbrales físicos, como el déficit hormonal de crecimiento; anímicos, como establecerse a los 13 años en Barcelona; deportivos, con las finales perdidas; psicológicos, por la ferocidad de críticas y el destrato; y hasta el destierro, cuando renunció a la selección argentina.

Desde 2004, cuando tuvo su bautismo vistiendo la camiseta albiceleste en el Estadio Diego Armando Maradona de Argentinos Juniors, hasta el 2026, con su deslumbrante último Mundial, Lionel Messi gestó un camino propio de un personaje salido de un libro de Homero.

Aquí hacemos un repaso por los 10 momentos más determinantes en la vida del astro argentino.

El 29 de junio de 2004, Lionel Messi tuvo su bautismo con la selección argentina. Pero llegar a ese partido requirió atravesar una odisea, tanto para el crack como para la Asociación del Fútbol Argentino.

Messi tenía solo 17 años, y desde los 13 estaba instalado en Barcelona. Su arte y su talento comenzaban a trascender en el país ibérico, y la seducción de la Real Federación Española para que se pusiera la camiseta roja estaba a la orden del día.

Eran tiempos donde el paradigma comunicacional actual era algo propio de la ciencia ficción. Hizo falta que un VHS llegara a manos de Claudio Vivas (ayudante de Marcelo Bielsa, DT de la selección mayor) en 2003 para que Argentina tomara real dimensión del genio en ciernes. "Ponga el video en velocidad normal", llegó a pedirle Bielsa a Vivas, convencido de que había una trampa tecnológica en la genialidad del chico de 16 años. Todos quedaron deslumbrados, incluido Hugo Tocalli, entrenador de la Sub-17 de Argentina.

Omar Souto, empleado administrativo de AFA, inició gestiones desde un locutorio telefónico para rastrear al tal Messi. "Por fin, Lionel y yo estábamos esperando este llamado", escuchó de Jorge Messi, padre de Lionel, al otro lado del teléfono.

Se puso en marcha un partido meramente testimonial, solo para "blindar" al futuro 10 con los colores celeste y blanco. Finalmente se organizó un encuentro de la Sub-20 ante Paraguay en el estadio de Argentinos Juniors. Messi ingresó en el segundo tiempo con el dorsal 17 y marcó un gol —el séptimo de un 8-0—, dejando su impronta de jugador cabalmente diferente.

Messi llegó al Mundial Sub-20 de Países Bajos con 18 años. "La Pulga" ya había debutado en el FC Barcelona con 17 años de la mano de Frank Rijkaard, pero para el DT Francisco Ferraro no era titular en Argentina, al menos para el partido del debut ante Estados Unidos. Argentina cayó por 1-0.

Ya para el segundo compromiso ante Egipto Messi salió al campo desde el primer minuto y dejó su sello, marcando un gol para el 2-0 y siendo figura. También le convirtió a Colombia en octavos de final y a España en cuartos, mientras que en semifinales fue clave ante Brasil. En la final apareció con dos dianas de penal para levantar su primer título con la selección.

Messi, cuando todavía no llevaba la 10 en la espalda, marca de penal en la final del Mundial Sub20 de 2005 ante Nigeria. - John Thys/AFP vía Getty Images

Cerró su participación como goleador y siendo elegido el mejor jugador del Mundial.

"Con vos no va a pasar lo que pasó con Diego (Maradona), que, a la misma edad, no pudo ir en 1978", le dijo José Néstor Pékerman, DT de la Albiceleste, a Lionel Messi rumbo a la Copa del Mundo de 2006.

El talentoso rosarino de 18 años ya encandilaba España, siendo titular en un FC Barcelona donde descollaba Ronaldinho. Juntos llevaron al equipo culé a ser campeón del fútbol español y de Europa. Pero en la selección, Messi llegaba a un equipo ya consolidado.

"Este Mundial todavía no va a ser el tuyo. Ojalá te demos los máximos minutos que te podamos dar para que disfrutes ya de adentro lo que es un Mundial. Pero no estamos seguros de cuántos van a ser. Tu Mundial es el de Sudáfrica (2010). Y vas a jugar muchos años en la Selección", le dijo Pékerman a la joven estrella argentina.

"La Pulga" finalmente fue el debutante más joven de Argentina en la historia del Mundial, y hasta debutó con gol ante Serbia y Montenegro, en un duelo que terminó 6-0. Con Maradona en las tribunas, Messi ya generaba admiración por sus regates, velocidad y su despampanante brillo.

El centrocampista holandés Wesley Sneijder (L) lucha por el balón con el delantero argentino Lionel Messi en la Copa Mundial de Alemania 2006. - AFP via Getty Images

Messi jugaría luego ante Países Bajos con una Argentina ya clasificada, y en octavos ingresó sobre el final del tiempo regular en un infartante partido ante México, donde le anularon un gol por posición prohibida. Argentina finalmente ganó con un maravilloso golazo de Maxi Rodríguez.

En cuartos, Argentina y Alemania empataron 1 a 1, con los locales ganando en la tanda de penales. Esta vez, Messi no ingresó —una decisión que despertó una crítica feroz hacia el entrenador— y vio el triste desenlace desde el banco de suplentes.

Argentina llegaba a Beijing 2008 como campeón olímpico y con el gran desafío de defender la corona. Messi estuvo en duda, y debió insistir para que Pep Guardiola, ya DT del FC Barcelona, lo dejara participar.

"Nadie quería que fuera (a Beijing). Y cuando yo estoy caliente o me pasa algo, no disimulo y se me nota en la cara. Guardiola se portó un fenómeno y me dio el permiso, pero me puso una persona del club para controlarme, porque en esa época lesionaba", recordó Messi.

Messi y su gran amigo y compañero Sergio Agüero celebran la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Fue por mucho tiempo su único título con la selección Argentina hasta que más de una década después pudo llegar a la gloria con el equipo de mayores. - Koji Watanabe/Getty Images AsiaPac/Getty Images

Argentina tuvo un paso perfecto por los Juegos Olímpicos. Messi marcó ante Costa de Marfil en la fase de grupos y ante Países Bajos en cuartos, jugando un torneo de grandísimo nivel y siendo pieza sustancial para que el equipo dirigido por Sergio Batista ganara la medalla de oro.

Con cuatro premios al Balón de Oro en el bolsillo, Messi tenía ya el estatus de mejor jugador del mundo cuando llegó el Mundial de Brasil 2014. Messi llegó al torneo con un objetivo entre ceja y ceja: sentarse en la mesa de los más grandes ídolos de todos los tiempos.

Con el 10 en la espalda y la cinta de capitán en el brazo, todo el equipo de Alejandro Sabella giraba en torno a él, y Messi cumplió con creces: fue clave en toda la fase de grupos, con un gol a Bosnia & Herzegovina, otro a Irán y dos a Nigeria. En octavos frotó la lámpara para evitar los penales y asistió a Di Maria para el tanto de la victoria. Tras llegar a la final, Alemania arruinó el sueño con un gol de Mario Götze en el alargue.

Messi fue el mejor jugador del Mundial 2014, pero se quedó sin poder levantar el trofeo más deseado. - Getty Images

Messi fue elegido mejor jugador del certamen, pero no pudo levantar la copa.

"Se terminó para mí la selección. Son cuatro finales, no es para mí. Lo busqué, no se me dio, pero creo que ya está", dijo Lionel Messi a la prensa en el MetLife Stadium en Estados Unidos, tras perder la final de la Copa América Centenario 2016 ante Chile por penales. Era el 27 de junio de 2016 y Messi decidía renunciar a la selección argentina.

Muy abatido tras perder su cuarta final, Messi anunció que se retiraba de la Selección Argentina. - Getty Images

Era la segunda final perdida ante el mismo rival —tras la Copa América de Chile 2015—, la tercera de manera consecutiva y la cuarta en total (también estuvo en la derrota ante Brasil en la Copa América de 2007).

"Creo que sí es una decisión definitiva. Es lo que siento ahora. Es una tristeza grande lo que nos volvió a pasar. Encima me toca errar el penal. Era importantísimo para tomar diferencia. Hoy me tocó errar a mí. Ya está".

El impacto recorrió el mundo. En Argentina, con el correr de los días, comenzó a evidenciarse un apoyo masivo para que el símbolo revierta su decisión, algo que finalmente sucedió un mes después, ya con Edgardo Bauza como DT.

El crack regresaba por la revancha.

El tan ansiado título llegaría con Lionel Scaloni al mando de Argentina en la Copa América 2021, que se jugó en Brasil. El certamen, que iba a organizarse en parte en suelo argentino, se jugó sin público dada la pandemia de covid-19, pero igualmente el equipo contagió a su público a la distancia.

Messi jugó un torneo esplendoroso. Argentina ganó todos sus partidos hasta llegar a la semifinal, donde se midió a una aguerrida Colombia que forzó los penales. La final, como no podía ser de otra manera, fue ante Brasil en el mítico estadio Maracaná, donde la Albiceleste de Messi se consagró por fin.

Messi con su primer título con la selección de mayores: la Copa América 2021. En la final Argentina venció a Brasil y fue el comienzo del ciclo histórico de Lionel Scaloni que llevaría a Messi a lo más alto. - CARL DE SOUZA/AFP/AFP via Getty Images

Messi anotó cuatro goles en el torneo, con cinco asistencias, y fue elegido el mejor jugador del certamen. Tras romper el maleficio de 28 años sin títulos, el llanto y la alegría del "10" eran la de todo su país, que aplaudía a su gran capitán.

Pero fue en Qatar donde el astro argentino encontró finalmente la consagración absoluta. El mundo del fútbol se rindió a los pies de un Messi que jugó un Mundial deslumbrante.

Tras perder sorpresivamente en el debut con Arabia Saudita, Messi fue determinante para la recuperación ante México y Polonia. Luego le marcó a Australia en octavos, a Países Bajos en cuartos (además de dar una asistencia y convertir en la tanda de penales) y a Croacia en semifinales, dando otra cátedra de fútbol.

En la final, Argentina y Francia protagonizaron acaso la final más fascinante de la historia del Mundial. Messi marcó un gol en los 90 minutos, otro en el suplementario y un penal extra en la tanda que también consagró las manos de Emiliano Martínez. Luego de 36 años, Argentina estaba nuevamente en la cumbre del fútbol mundial.

Lionel Messi, capitán de la selección argentina, besa el trofeo de la Copa del Mundo tras vencer a Francia en la final del Mundial Qatar 2022. - Julian Finney/Getty Images

Messi puso en duda su participación en el Mundial 2026, pero finamente llegó al torneo con 38 años (y cumplió 39 durante el torneo) dispuesto a defender su corona.

Jugó un torneo fascinante, convirtiendo ocho goles en su sexta Copa del Mundo y llegando a 34 partidos disputados (récord) en el certamen máximo de la FIFA. El fuego sagrado con el que jugó cada partido, su entrega descomunal y su brillantez futbolística lo hicieron la figura absoluta de su selección. El equipo argentino no tenía la frescura y brillantez de Qatar 2022, pero tenía la estirpe y la bravura de un campeón.

Messi lideró a su equipo en todo momento, con goles en los primeros cinco partidos y con asistencias y conducción en el resto. Así llegó a su tercera final de Mundial, pero ante España perdió sin atenuantes. Como dicen en Argentina, Messi murió de pie, y su llanto fue el de todo un país.

Lionel Messi llora frente a la afición argentina tras perder la final del Mundial 2026. - Patricia de Melo Moreira/AFP vía Getty Images

Messi deja la selección argentina siendo un ejemplo más allá del fútbol. El rosarino enamoró por su fiereza competitiva y sus logros descomunales, todo sustentado con su arte hechizante. En tiempos donde con la primera copa de champán no pocos se marean, su bestial espíritu de trabajo no lo dejó encandilarse a pesar de los descomunales éxitos y reconocimientos, ni tampoco desfallecer en los más oscuros momentos.

Su vida deportiva fue un viaje de aventura, de exponerse en pos de un gran cometido, de cruzar umbrales donde fue mostrando su genialidad. Se derrumbó, pero mostró que el éxito no es llegar, sino levantarse luego de las caídas. Como todo héroe, supo renacer cuando parecía todo perdido y obtuvo su recompensa.

Messi está más allá de los números, de los trofeos y de vueltas olímpicas. Su paso por la selección deja un legado de amor por el deporte, por escaparle al confort y por la simpleza que conserva aun con su océano de consagraciones. Con su amada camiseta argentina y como un héroe homérico que vuelve tras la conquista, el final lo encuentra con un país entero que lo reverencia como un verdadero Dios de este deporte.

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Fuente: trib.al
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